En esta fiesta, muy difundida en la sierra, los miembros de cada comunidad se organizan para adornar a su cruz respectiva y prepararla para la procesión a las iglesias vecinas.
La celebración está íntimamente ligada al agradecimiento por las buenas cosechas que los campesinos ofrecen a sus divinidades desde tiempos prehispánicos.
Como marco de la fiesta son frecuentes los espectáculos folclóricos con la participación de los danzantes de tijeras. Antiguamente los danzaq o danzantes de tijeras realizaban sus temerarios pasos incluso sobre los campanarios de las iglesias.
Hoy los danzaq también compiten ejecutando increíbles pruebas de valor.